Por y para los estudiantes de la Universidad de Chile.


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En exclusiva para Revista La Lupa

María Eugenia Bruzzone: “Siempre la docencia ha sido el pariente pobre de la tarea universitaria”

Es el tema que al que todos temen, pero nadie sabe cómo detener. Lo vimos hace unas semanas con el caso de Enfermería. ¿Por qué se están yendo nuestros docentes?

Por Karina Vargas y Adrián Fernández-Romo Gálvez


Odiada y amada, criticada y a la vez ovacionada, jamás se criticó su sistema de enseñanza, inconmensurablemente exigente, pero con una disposición de oro y una actitud acogedora. Sí, hablo de la Doctora María Eugenia Bruzzone, con el rango de Profesor Asociado y encargada de FCM II (Fisiología) de segundo año de Medicina, que para sorpresa de todos, este año también dejó nuestras filas. Esto  nos hace preguntarnos: ¿cómo una académica de su categoría y con un porcentaje de aprobación tan grande, decide dejar de ser parte de nuestra Facultad?

Llega marzo, y de a poco comienzan a salir a flote todas las copuchas de comienzo de año. Saber que las cosas malas cambian es un alivio, una leve esperanza dentro de los que tenemos miedo que nuestra Universidad le llegue la menopausia y quedemos sin un espacio en esta selva de universidades, donde más parecemos un elefante, que el aguerrido León que fuimos un día.

Conversando con la gente de IIº y IIIº de Medicina me cuentan la fatídica noticia de que la Dra. María Eugenia Bruzzone ya no es más la coordinadora de segundo. Peor aún: se fue de la U, y ahora imparte clases en la Universidad Andrés Bello. Sí, tal como lo lees.

Sin encontrar ninguna respuesta en mi cabeza, y sin que mi lógica entendiera, partimos a buscar la razón de por qué una Profesora de su categoría y renombre, que tenía una excelente evaluación por parte de los alumnos, dejaba nuestras filas y corría a los brazos de una madre, al parecer, más acogedora que la nuestra. Así, gustosa aceptó tener una entrevista con Revista La Lupa y esto fue lo que nos contó:

María Eugenia Bruzzone en su oficina en la U. Andrés Bello | Foto: Karina Vargas.

María Eugenia Bruzzone en su oficina en la U. Andrés Bello | Foto: Karina Vargas.

—La pregunta que nos convoca: ¿cuál fue la razón principal de su retiro de la Universidad de Chile?

—Dile a tus compañeros que no hay nada de misterio aquí. Yo decidí  acogerme al retiro voluntario, que es un beneficio dado por una ley que se promulgó en noviembre del año pasado y que beneficia a todas las universidades estatales. Cuando esto empezó a gestionarse nadie pensó que esto iba a salir tan rápido, sin embargo pasó por todas las instancias y se promulgó la ley en noviembre. Como es voluntario, uno tenía la opción de acogerse o no, pero personalmente creo que este beneficio de esta forma no se va a volver a dar nunca más.

Yo estaba bastante indecisa si tomarlo o no, porque terminado el plazo estipulado, si uno no se acogía se perdía la oportunidad. En eso estaba cuando me llamaron de esta universidad (UNAB) y  ahí eso me hizo pensar que este beneficio tenia una cláusula muy importante, que si uno se acoge a él no puede trabajar durante 5 años en ninguna universidad estatal.

Yo tenía claro que si me acogía a este beneficio, no me iba a ir para mi casa, tampoco me veía buscando algo que hacer, entonces me llamaron y me ofrecieron  algo dentro de mi profesión, vino una entrevista y todo salió muy bien. Es una universidad que tiene un gran prestigio, dentro de las universidades  privadas. Hay mucha gente de la Universidad de Chile. Me dieron una noche para pensar esta difícil decisión. Era una vida en la Universidad de Chile, recuerdo que no dormí esa noche pensando qué hacer, y al final, conversando con mis hijos, me dijeron: “mira, las oportunidades pasan una sola vez por la vida, uno las toma o las deja y después a lo mejor te vas a arrepentir”.

Efectivamente, porque más adelante podría haber tomado la misma decisión,  pero con la diferencia  que a lo mejor sería por horas lo que no me tincaba para nada. En cambio esta media jornada me acomodaba mucho más y fue eso lo que al final hizo que tomara la decisión con tanta premura. Así, la última semana de enero, di aviso al Director del Programa de Fisiología, a la Directora de la Escuela de Medicina y al Subdirector del ICBM ya que el Director estaba de vacaciones. Todos quedaron muy sorprendidos, pero tuvieron una actitud muy positiva del punto de vista que entendieron el por qué de mi decisión y me desearon lo mejor porque lamentablemente la Facultad no tenía nada para ofrecerme.

—Lo que quieren hacer con la ley es renovar a la gente de la Universidad, gente que ya había cumplido un ciclo que permita la entrada de nuevos docentes. ¿No sé si a Ud. le pasa lo mismo? Cuando llegamos este año y vimos que ya no estaba en el curso, nos sorprendió. Para la gran mayoría del alumnado Ud. era  una de  las mejores evaluadas del  ICBM,  entonces vemos que este proyecto nos está  quitando uno de los mejores elementos de nuestra Facultad.

—Bueno, hay personas que dicen que probablemente esto se les escapó  en el momento que se gestionó  la ley, o más bien pensaron esto de la renovación, creyendo probablemente que muchas personas se iba a coger a esto y resultó  que mucha gente no se acogió;  y las personas que ellos no querían que se acogieran, sí lo hicieron. Y ahora resulta que la gente que no querían que se fuera, se está yendo.

Por otro lado, la misma Universidad elaboró un documento, en el cual participó el rector y una comisión dentro de las cuales estaba la Decana de la Facultad de Medicina, determinando que de las personas que se acogieran a retiro sólo podían ser recontratados con 22 ú 11 horas, aquellos profesores que fueran Titulares. En un primer momento, sin conocer esto, dije “fantástico, puedo acogerme a este beneficio y seguir trabajando en la Universidad media jornada”, lo que era mi sueño, pero este documento salió en noviembre, y me di cuenta entonces que era imposible mi recontratación puesto que yo era profesor asociado.

Yo le pedí una entrevista a la Decana para ir a comunicarle mi decisión a la cual me acompañó el Director del Programa de Fisiología. Yo entré, conversé con la Decana, después me fui  y hablaron a solas el director del programa y ella, él  tratando de ver alguna posibilidad para que me quedara. Después de eso, él esperó tres días, pero no recibió ninguna respuesta, entonces tuvo que empezar a buscar un reemplazo para mí.

—¿Qué piensa usted sobre los 5 años de exclusión de la ley de retiro?

—En verdad no sé, el otro día escuché a alguien decir por el pasillo que esto justamente había sido programado para reforzar las universidades privadas. Yo no puedo creer que eso haya sido así, pero cuando lo escuché pensé que no era tan loco, que toda la gente que sale de las universidades estatales no tiene otra opción que trabajar en una universidad privada, ya que en otra estatal no puede. Francamente no lo creo, pero ya lo he escuchado de varias personas. Lo que sí pienso  es que fue una cláusula mal pensada, que tuvo algún objetivo que claramente no se está cumpliendo.

—¿Qué proyecciones tenía usted antes de irse de la Universidad? Hasta ese momento, ¿Cuál era su horizonte?, ¿Cuáles eran las opciones que Ud. tenía?

—Bueno yo creo que había logrado muchas cosas, ya no ambicionaba nada más, tenía un buen puesto, estaba a cargo de muchas cosas, que me gustaban mucho, en las cuales sentía que podía estar aportando. Participaba en el Consejo de Escuela, estaba a cargo del IIº nivel y estaba en el último año de un proyecto de investigación.

—Sobre el ascenso a Profesor Titular, ¿Qué opina usted?

—Opino que lamentablemente la Facultad pone muchas trabas para subir a Profesor Titular. Yo presenté en una oportunidad los papeles y se me contestó que no tenía reconocimiento internacionaly que tenía que tenerlo para subir a ese rango. Y todo lo otro de mi currículum, que tiene 55 páginas, no servía de nada. Entonces, la verdad,  es que los papeles de mucha gente no salen ni siquiera a la Casa Central, y quedan retenidos en la misma Facultad. Yo sé que la constitución de las comisiones ha sido muy criticada, y los mecanismos que usa también, porque nadie sabe la razón de por qué no te aceptan hasta que te llega una carta. Yo creo que se han puesto más papistas que el Papa, o sea: alguien que trabaje en clínica tiene grandes dificultades para llegar a ser un profesor titular, por eso la gran mayoría son Profesores Asistentes. Exigen mucho de la parte investigación.

—¿Ud. cree que este criterio, de que los profesores que llegan a altos cargos son por investigación, puede llegar a cambiar?

—Pienso que debería cambiar, pero después de toda una vida en la Universidad de Chile, yo he visto que se habla mucho de darle importancia a la docencia, y que es fundamental para la Universidad, pero a la hora de los quiubos, cuando hay que postular a un cargo, o a lo que sea,  a nadie le sirve mucho lo que haya hecho en docencia. Incluso mucha gente ha tenido que dejar la docencia  para subir en la escala, porque eran profesores Asistentes y ellos si tienen un límite de tiempo para ascender a Asociadosentonces siempre la docencia ha sido el pariente pobre de la tarea universitaria.

—Muchos de los alumnos sentimos que varios profesores de los que nos hacen clases lo hacen simplemente por cumplir las horas docentes.

Lo mismo comentamos el otro día con unos profesores en la Universidad. Además, hay profesores que hacen la docencia desmotivados, y otros  que simplemente no les interesa.  En el caso mío, siempre me ha gustado enseñar, siento que lo llevo en los genes, pues mi padre fue profesor de Matemáticas y Director del Instituto de Matemáticas en la Universidad de Concepción, y a mí desde chica me ha gustado enseñar. Yo creo que eso se nota, cuando a alguien le gusta o cuando lo hace por obligación. Y por lo mismo te digo que para mi no fue una decisión fácil, me lo lloré todo, me encontraba con alguien y me ponía a llorar, pero la vida es así y creo que se cumplió un ciclo.

—Personalmente considero que las cosas buenas no tienen que terminarse de golpe y porrazo ni menos que se haya dado esta situación. Dentro de las conversaciones de pasillo del alumnado hay muchas opiniones, pero principalmente nadie la juzga a Ud. por la decisión que tomó.

—La mayoría de la gente puede decir muchas cosas cuando escucha que me fui a una universidad privada, pero la mayoría no sabe lo que hay detrás. Hay una cláusula y un beneficio importante que dudo que se vaya a volver a dar, y uno también tiene que pensar en la situación económica de uno y en la familia, mi último hijo acaba de entrar a la universidad. Entonces, por un lado estaba este beneficio,  y por otro está esta cláusula. Uno queda entre la espada y la pared.

—¿Cómo era su relación con el ICBM y con la Escuela de Medicina?

—Con la Escuela de Medicina, excelente, ningún problema. Sé  que todo el Consejo estaba muy mal porque yo me iba, y me lo comunicaron en todos los tonos, pero también entendían por qué me iba y esperaban que me fuera súper bien. En cuanto al ICBM, fue mucho más frio. Yo le comunique al Sub-director, que era el Dr. Benjamín Suárez en enero, pero después en marzo me encontré con el director del ICBM en el pasillo y él ni siquiera sabía que me iba. Se sorprendió mucho, pero eso fue todo. El director del programa, Dr. Ricardo Bull, era quien estaba más choqueado y estaba claramente consciente de lo que iba a significar que yo me fuera. Él habló con la Decana, pero no pudo lograr nada. Yo nunca tuve un problema importante con nadie de la Facultad, y por eso creo que el curso funcionaba tan bien.

Respecto a las remuneraciones que se están dando en la Universidad, ¿Qué opina usted?

—Un desastre.

—¿Por qué, específicamente? Uno sabe como alumno que a nuestros profes en otras partes les pagan más, pero no sabemos cuán grande es la diferencia. Tenemos ejemplos específicos de profesores en la Facultad que son excelentemente evaluados y que hacen horas de docencia, pero que además tienen que trabajar en más de una universidad privada, y  cuando les preguntamos por qué lo hacen, ellos contestan simplemente que de otra forma no se puede  “parar la olla”. ¿Cuál es la real diferencia en sueldos?

—Yo no sé  muy bien la diferencia, pero por lo que he escuchado, entre las autoridades de la Facultad, dentro de la Universidad de Chile, la Facultad de Medicina es la más mal pagada, porque tampoco hay una igualdad de cargo-remuneración en las distintas Facultades. Hay partes en la Universidad donde personas de igual escalafón ganan mucho más. Yo no sé cómo, porque debería ser para todos igual.

Independiente de eso, desde que entré a la Universidad he escuchado que la Universidad de Chile y todas las Universidades Estatales discuten el problema de los sueldos. El otro día me llegaron las propuestas de los postulantes a Rectores, donde hablaban de mejorar los sueldos. Yo me llegaba a sonreír, porque si hace tantos años vienen hablando de lo mismo, ¿por qué lo van a cambiar ahora? Más encima, ¿cómo lo van a cambiar ahora, con toda la tragedia nacional en la que está sumida el país?

Yo siento que el docente en la Universidad está muy mal remunerado y muy poco reconocido, y para qué decir la gente que egresa, todos nuestros mejores estudiantes de postgrado que hubiésemos querido que se quedaran, no lo hacen, tienen ofrecimientos mucho mejores, o lo que es tragicómico, que las exigencias son máximas frente a una oferta bajísima. O sea, ya no basta con un título profesional, hay que tener un postítulo, un doctorado, y además un postdoctorado  afuera, y venir con un proyecto de investigación vigente. Entonces  todo eso es una exigencia  frente a una oferta económica que no se correlaciona. Yo sé que han traído gente a la que le pagan mucho más. Yo no sé como lo hacen, porque a la gente que está desde antes le siguen pagando lo mismo.

—¿Cómo qué personas?

—No sé  bien, pero se ha visto en el Instituto que se contrataron muchas personas para que vinieran a hacer investigación y a reforzar el Instituto. Incluso cuando se creó el Instituto fue muchísima gente que tuvo que postular, quedaron muchos fuera y se tuvieron que ir. Se suponía que los sueldos iban a subir, y no subieron nada. A mí y a la gran mayoría de mis colegas nos subió  el sueldo entre $2.000 a $3.000, casi una burla. Yo creo que los que estábamos ahí teníamos la camiseta muy puesta, y tampoco nos importaba mucho el horario, o sea, si había que quedarse después del horario a hacer algo, ahí estábamos. La gente nueva ya no piensa así, tiene cero puesta la camiseta, cumple con lo que tiene que cumplir, llega su hora de salida y simplemente se va. Yo creo que esto va a continuar así, porque estamos en un sistema que nos lleva a eso.

—Pero ¿cuánto es la diferencia entre una Universidad privada y la Chile, por ejemplo?

—En verdad no lo sé, recién estoy conociendo cómo son las cosas acá. No sé  cómo será la diferencia de sueldos por horas y por rango. Lo que sí sé  es que, respecto a los monitores que nosotros contratábamos para los trabajos prácticos, los contratábamos por un cierto número horas, y la hora valía $8.300. Y esos jóvenes, si hicieran una hora de clase afuera, les pagarían mucho más. Ese dato sí te lo puedo dar fehacientemente porque sí lo conozco y no ha subido por más de 4 años, no hay reajuste ni nada. Todos ellos están ya titulados y están haciendo el magíster o doctorado, o alguna beca.

—¿A qué cree que se debe esto? ¿Falta de gestión, falta de fondos o por la gente que está a cargo?

—He visto pasar tanta gente, he visto pasar tantas autoridades y nadie ha podido cambiar nada, siempre la Facultad está en un déficit, incluso para pagar los reajustes normales. Es una lucha titánica. Incluso durante muchos años a nosotros no nos daban el reajuste que le daban a toda la gente, nos daban mucho menos. Según el último estudio que nos comentaron a nosotros  es que hay mucha gente que no le paga a la Universidad.

—Pero, independiente de que haya mucha gente con becas y créditos, esas platas de alguna forma llegan a la Universidad. La fuga de plata se daría más directamente de la gente que no paga el crédito universitario, entonces esto despierta muchas suspicacias. ¿Cree que esto es mala gestión de base?

—Una de las cosas que nos ha molestado a muchos de los docentes, es que se ha contratado muchísima gente para gestión, y que cada una de esas personas gana 3 veces lo que gana un académico, y de repente se van, y desaparecen, y entran otros. Y mientras tanto, como decía el Dr. Claus Behn, a quien yo quiero muchísimo: los que hacemos la pega somos los “tony” de esta carpa, pero resulta que de repente llegan otras personas, que no tienen idea de nada de lo que hay que enseñarle a un estudiante de las carreras de la Salud, y ganan 3 veces lo que ganamos nosotros. Entonces uno dice que si esas personas en verdad van a mejorar la Facultad en infraestructura, en calidad, etc, está  bien que ganen 5 o 10 millones, pero cuando no se ven los resultados, entonces uno dice: ¿Puede ganar alguien 3 veces más que los que estamos haciendo el trabajo para la cual la Facultad de Medicina se creó: formar profesionales? De repente se pierde de vista que la Facultad se creó para formar médicos y muchos profesionales más de la salud. Entonces, ¿qué es más importante?

—Es muy difícil dilucidar cuál es el principal foco del problema del funcionamiento de la Universidad, cómo se está generando todo esto. ¿Qué piensa usted? ¿Este es sólo un problema de la Universidad, o es un problema del Estado, o ambos?

—Yo aún no entiendo cómo en este país nunca se ha dado lo que se requiere para sacar adelante la salud y la educación. Yo siento que un país que no tiene buena educación, no puede llegar muy lejos. Nunca nos vamos a poder comparar con países tremendamente desarrollados, si no tenemos una excelente educación primaria, secundaria y universitaria. Siento que hay un problema muy de fondo, y que cualquier cambio en este sistema sólo puede partir de la gente que es la afectada, o sea, solamente ustedes, los estudiantes.

—Pero ¿qué se puede hacer para parar esta bola de nieve que se viene sobre la Universidad de Chile?

Primero que todo, mejorar las remuneraciones. Incluso en vez de estar pensando en traer más gente, deberían subirle el sueldo a la gente que ya está  ahí. Hay distintos sistemas de evaluación  que permitirían reforzar a la gente que realmente lo está  haciendo bien, hay una evaluación académica cada uno y dos años, pero a partir de eso no pasa nada, no hay premio ni castigo. Incluso ahora hay un asignación (AUCAI) que supuestamente era para mejorar la condición docente, pero resulta que es por número de horas y no por calidad de docencia. Entonces ahora todos quieren hacer docencia, pero nadie evalúa cuál es la calidad de esa docencia.

María Eugenia Bruzzone finalmente agrega: “Los únicos capaces de revertir esta situación, son ustedes. Los alumnos fueron los que estimularon la evaluación de los profesores, incluso FCM II fue uno de los mejores evaluados, pero yo no sé si toda esta información llega arriba. Uno sabe que el curso fue bueno, que los alumnos lo evaluaron muy bien, muchos se me han acercado y me han dicho cosas preciosas, y yo creo que le pasa a muchos, pero yo no sé si las autoridades saben cuáles son los docentes que ustedes más valoran, porque ha habido mucha gente que se ha ido de la Facultad mal, con una sensación de maltrato, porque la gente está toda una vida y se va y nadie hace nada. Ni siquiera las gracias les dan a las personas. Conozco mucha gente que se fue y se está yendo de la Universidad con una tristeza enorme, bueno y otros que incluso se van felices. No es mi caso, pero es triste ver que pasa eso. Yo estoy feliz con mi decisión porque creo que la tomé en un momento adecuado, hay muchos colegas que se han ido y nunca tuvieron un reconocimiento a su labor.”

Seguimos conversando de muchos temas de nuestra Facultad, de los candidatos a Rector y sus propuestas, pero claramente ella me dio a entender que muchos han querido cambiar lo que está pasando hace años aquí, pero nadie lo ha logrado, y ve muy difícil que alguien lo logre cambiar. Logré sentir una gran desilusión de su parte, lo que me genera mucha angustia, porque cada uno de los que elegimos esta Universidad, por su formación y su renombre, estamos viendo como cada día el entrar a la Universidad de Chile o a una Universidad privada da lo mismo, y el día que salgamos de nuestra casa de estudios, no importará todo el esfuerzo que pusimos para estar aquí, no valdrá la pena. Las exigencias son al máximo, pero los frutos y las recompensas son mínimas…

¿Qué pasará con los hijos de Bello? Nos sostenemos en el estandarte de la educación pública, estandarte que cada día está más desgastado, como un báculo viejo y roñoso, que se sostiene en un pequeño hilo que en cualquier momento se va a romper…

Dime querido Andrés Bello, ¿dónde está quedando tu sueño? ¿Acaso es imposible soñar con una educación pública, laica y liberal? ¿O ese sueño ya es cosa del pasado?

Escribe en Revista La Lupa
7 comentarios
Eduardo Quintana

Un gran aporte de RLL para los estudiantes de la facultad. A muchos, me incluyo, nos interesaba que había ocurrido realmente con la Dra. Bruzzone.

Una lástima que haya partido y que su ida no sea un hecho aislado si no que una tendencia en nuestra UCH. Por esto, urge un nuevo trato por parte de la U a nuestros docentes. Ojalá las nuevas autoridades o más bien los mismos de antes en sus nuevos períodos al mando logren enmendar el rumbo.

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Pablo Garay

Excelente entrevista.…creo que dilucida muchos temas que se conversan en pasillo, pero que no se han hecho publicos.

Es una verdadera pena que la Dra. Bruzzone (con quien me llega mucho lo de relacion de estima y odio xD) se haya tenido que ir de la U…conversando con amigos que ahora estan en internado o incluso egresados, siempre se refieren al curso de fisiología como un punto de inflexion en el dsllo de nosotros y probablemente el de mejor calidad que se dicte en este pais.…

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Gladys Ojeda

Felicitaciones Kari, muy buen trabajo.
Aunque discrepo con la Dra. Para revertir esta situación necesitamos de un esfuerzo conjunto y coordinado de todos los actores involucrados en la educación.

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MIguel López

Muchas gracias por la información; desde principios de año que deseaba saber en forma concreta el porqué ya no estaba.

De verdad es una pena que se haya ido. Era una profesora muy organizada; sólo ella era capaz de coordinar a alrededor de 60 docentes qu componían el curso de FCM II. De hecho, sigue siendo un referente en términos de organización y resolución de conflictos, tanto a nivel de curso como en Consejo de Nivel.

Ojalá hubiera otros docentes como ella, dispuestos, interesados y eficientes respecto a sus funciones académicas (porque muchos parecen estar obligados en sus cargos).

En fin, saludos.

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Chalo

Wena Kari, nos aliviaste de la incertidumbre y especulación que rondaba en la facultad con respecto a este tema.
Una verdadera lástima la partida de la Dra, la que a su vez expone una muy desgraciada realidad que vive esta U desde hace un bueeeen tiempo.
Personalmente debo reconocer que su labor y compromiso son excelentes, y que hasta el momento no he tenido ningun ramo tan bien gestionado en lo que llevo de carrera.

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Patricia

Este descriterio es a nivel nacional. Una profesora chilena que inventó un nuevo sistema para la enseñanza de lectura, muy efectivo con el cual en sólo semanas se logra el objetivo, pero siempre ha sido ignorada.
En mi caso personal he desarrollado un sistema de Orientación Vocacional y Profesional con el cual se han comprobado sorprendentes resultados, pero no se me considera por no pertenecer al Ministerio de Educación.
Lo mismo sucede al apoyo de emprendedores, donde hay gente que ha desarrollado investigaciones por años, con sus propios medios, lista para ser industrializada, pero el país condiciona su apoyo a la acreditación de un capital por parte del emprendedor.

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Mónica

Me llegó profundamente tu comentario “estamos viendo como cada día el entrar a la Universidad de Chile o a una Universidad privada da lo mismo”. Lo peor es que cada medida que se toma sólo empeora las cosas. Ej: Se exige acreditar a las ues privadas, entonces para tener académicos con postgrados se han inventado toda clase de Magister para llenar planillas… ¡patético!

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