Tal como en gran parte de las instancias de participación estudiantil de la Universidad, la desinformación es la norma. Las respuestas a tus preguntas, acá.
Por Raúl Pérez Flores
Este 22 y 23 de junio, nuestra Universidad acudirá a las urnas para elegir a la totalidad de los 36 integrantes del Senado Universitario. Los estudiantes elegiremos ahí a siete pares que nos representarán por los siguientes dos años ante el órgano al cual le compete la función normativa de nuestro plantel.
El Senado Universitario es la instancia que tiene por misión definir los objetivos que la Universidad de Chile debe perseguir a mediano y largo plazo, así como también los métodos que deben emplearse para llegar a ellos. En la práctica, tiene injerencia en los reglamentos de estudiantes, funcionarios y académicos (incluyendo la Carrera Académica), el presupuesto de la Universidad y decisiones políticas como el voto voluntario, entre otros temas.

Senado Universitario | Fuente: Blog Senado
Se compone por 9 académicos transversales (por votación de todos los docentes de la U) y 18 locales (por Facultad, en la que la nuestra, por tener el mayor número de votos ponderados, elige tres), 2 funcionarios —todos ellos duran cuatro años en sus cargos, por lo cual esta es la segunda elección— y 7 estudiantes —que duran dos años, siendo ésta la tercera elección—. Todos los integrantes del Senado tienen igual jerarquía.
En nuestro caso, cada uno de nosotros deberá votar hasta por tres estudiantes diferentes, que sean de distintas Facultades o Programas académicos. Si esta condición no se cumple, el voto es anulado. Pasarán a formar parte del Senado los siete estudiantes con las primeras mayorías absolutas, las que se informarán a la comunidad el día 24 de junio.
Pero, ¿cómo nació el Senado? Durante la dictadura, la Universidad involucionó: su presupuesto se recortó profundamente, fue forzada a independizar a las sedes de las regiones y a asumir las deudas de éstas. Se debilitó así el rol central que la U jugaba en el país para darle cabida a nuevas instituciones de educación superior que no dependían del Estado.
Los espacios para la participación se reducían cada vez más. Los rectores, tradicionalmente elegidos por la comunidad, fueron designados por el gobierno militar. Hasta 1987, altos mandos de las Fuerzas Armadas asumieron la conducción de la Universidad y condujeron una “limpieza” de estudiantes, funcionarios y académicos opositores al régimen de Pinochet.
Las consecuencias económicas y políticas de la dictadura permanecieron hasta bien entrada la década de 1990. En 1997, los estudiantes manifestaron mediante paros y protestas su descontento con la crisis interna que nuestra Universidad estaba viviendo. No existía un plan unitario que moviera a la U, y las facultades tenían políticas discordantes. El resto de la Comunidad Universitaria se sumó luego, facilitando que se llevara a cabo un Encuentro Universitario en los que se definieron las bases de lo que en 2006 se convertiría en el nuevo Estatuto de la Universidad de Chile, el cual fue promulgado como ley reemplazando al dictado en 1981.
La Universidad de Chile es la única del país que ha institucionalizado la participación triestamental en la definición de las normativas internas. A pesar de esto, esta institución no ha estado exenta de críticas.
Previamente a la elección de Rector, el Senado Universitario aprobó por mayoría el voto ponderado de los académicos, algo de lo que ya hablamos anteriormente en Revista La Lupa. Esto le valió importantes críticas de los expertos tanto dentro como fuera de Chile, llegando incluso a acudir a tribunales externos a la Universidad.
Se ha criticado también los altos porcentajes de abstención en las elecciones senatoriales, tal vez debido la percepción de lejanía que tiene este órgano, o aún peor, al desconocimiento de los votantes acerca de sus representantes o incluso de la misma existencia del Senado.
Sin duda, la existencia del Senado Universitario nos pone a la cabeza de las universidades chilenas en términos de democratización, pero aún estamos lejos de alcanzar parámetros deseables en este aspecto. Por eso, es necesario que te informes de las propuestas de los candidatos y votes a conciencia para tomar parte de las decisiones que guiarán a la U por los siguientes dos años. Solo así podremos empoderarnos y participar de forma activa en la construcción del futuro de la Universidad y del país.
Yup, that’ll do it. You have my appraeciiton.
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